domingo, 10 de mayo de 2009

LA CIUDAD DE LA FURIA



Por. Ignacio González Prieto.


Los procesos de urbanización son sin dudas uno de los grandes desafíos del Siglo XXI, la lucha por el espacio público o privado ya se registra en el primer mundo, pero también en los países subdesarrollados.

Las imágenes transmitidas desde Nápoles-Italia- por todas las cadenas internacionales de noticias del mundo mostraron inmensos basurales-5 mil toneladas de basura- en las calles, se cumplen 15 años de este “mal moderno” que se ve cada vez peor.
Las protestas, las barricadas, el fuego en los basurales y los enfrentamientos con la policía lanzan una señal al mundo de una población que se siente abandonada por sus gobernantes; pero sabe que esta incapacidad encubre el accionar de la mafia –“La Camorra”- que lleva 30 años controlando la descarga ilegal de residuos tóxicos producido por las empresas del rico Norte de Italia.


Este progresivo envenenamiento del territorio, que ha aumentado la incidencia del cáncer en la zona en un 20 %, ha producido el lógico pánico entre los habitantes, que se niegan a que se sigan construyendo más vertederos e incineradores. De esta manera, no hay sitio donde eliminar la basura fresca y ésta debe ser exportada, pagando cantidades millonarias a países como Alemania o Suiza que poseen complejos programas de reciclado y hasta usan la basura como energía.


Del otro lado del planeta, en Seúl –capital de Corea del Sur- también se pelea por tener un espacio en una metrópoli donde conviven los frutos de una economía exitosa y globalizada con las férreas estructuras de una sociedad tradicional que se esfuerza por adaptarse a los tiempos que corren.


En apenas 35 años de “milagroso” crecimiento Corea del Sur se convirtió en una de las 11 economías más desarrolladas del mundo. Sus habitantes trabajan en grandes empresas, pero viven en espacios reducidos, con costos altísimos o se van a las afueras para reducir costos, pero deben viajar cientos de kilómetros para llegar a la oficina o a la universidad. Mientras, por los ventanales de las empresas se ven “villas de emergencia”, marginados del desarrollo y pensando en cuanto tiempo serán desplazados por los inmensos rascacielos que avanzan a pasos gigantescos.



La reducción de los espacios, se dirime también en Buenos Aires, donde los porteños luchan contra el tránsito, la falta de infraestructura, los servicios públicos deficientes, la inexistente planificación gubernamental y el boom inmobiliario que eleva los costos a precios exorbitantes.
Por eso, en la búsqueda de espacios verdes, seguridad, tranquilidad y salud, miles de personas se van a los countrys o a los barrios cerrados. Aislados, caros, incómodos, pero claros vencedores de una batalla desigual por el espacio público, donde los ricos siempre ganan y los pobres siempre se resignan a perder.

LA INMIGRACION QUE DIVIDE AL MUNDO.


Por. Ignacio González Prieto.

Los procesos de inmigración en el mundo han quedado marcados por la “Ley de Retorno” que votó a fines de junio la Unión Europea para intentar detener las corrientes migratorias de Latinoamericanos, Africanos y Europeos de los países pobres, corridos por las necesidades políticas, económicas o sociales.

Esta controvertida iniciativa, ya despierta el rechazo de la mayoría de los países que ven ir a sus hijos en búsqueda de nuevas oportunidades, una vida más digna, mejor y con un futuro previsible.

Los mandatarios de los países del “denominado tercer mundo” rechazaron, por ejemplo en la cumbre del MERCOSUR y sus asociados, esta iniciativa al considerarla “xenófoba, discriminatoria y antidemocrática”, porque expulsa a los indocumentados, inicia procesos judiciales, permite 18 meses de cárcel y hasta deja en claro que aquellos que se resistan no podrán volver a la Unión Europea.

Los procesos son complejos. Ejemplos sobran.

Para los Palestinos, la independencia de Israel declara en 1948, fue determinante. 726 mil personas y sus más de 4 millones de descendientes, que abandonaron sus aldeas, ciudades y campos para ir a vivir a inhóspitos campos de refugiados, sabiendo que sus casas ya no existen, aunque ellos tengan sus llaves ilusionados con una vuelta, que quizás nunca llegue y hasta sea inútil.

En medio de estas contradicciones, Rumania, una de los países que más nacionales ha perdido por las crisis internas, se esmera por intentar recuperar a través de “bolsas de empleo” a 2 millones de personas que se reparten en distintos países Europeos. La necesidad de mano de obra-calificada o no- busca generar nuevas corrientes migratorias, porque según el Ministerio de Trabajo, es preferible recuperar a los suyos que exportar empleados desde África y Asia.
También, en el Golfo Pérsico, 13 millones de inmigrantes sufren la crisis enviando menos remesas de dinero a sus países de origen, mientras sufren el aumento del petróleo, los alimentos y las tazas de inflación, se transforman en protagonistas de las protestas en las calles que son reprimidas por las fuerzas de seguridad.

Este panorama, según la ONG Human Rights Watch, se produce mientras se construyen rascacielos en los países árabes, que sin embargo van perdiendo los emiratos y se consolida la semiesclavitud de los inmigrantes.

Parece mentira, reconocen los expertos de la ONU, que países como el Líbano, que ha recibido a 2 millones de iraquíes que se han refugiado huyendo de la guerra piensen en “disminuir su hospitalidad” para evitar que se transformen en residentes permanentes, aumentando el desempleo, la población y hasta los recursos presupuestarios locales.

Lo peor de esta situación se plantea según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados Antonio Guterres, porque la ayuda internacional ha caído considerablemente mientras simultáneamente crecen las migraciones, la etnodiversidad, los conflictos y las necesidades.

LA VIOLENCIA:¿NOS ACORRALA?

Por. Ignacio González Prieto.


La violencia, el terrorismo, las guerrillas y la delincuencia urbana se transforman en los peligros de un mundo que avanza, poco reflexiona y genera nuevas formas de exclusión social, política, social y cultural que reafirman estos procesos complejos, pero con soluciones posibles, donde no sólo deben mediar los estados sino también los ciudadanos comunes.

Un ejemplo claro de este sistema de guerrillas, son las FARC, el ejército revolucionario de Colombia, que desde hace 40 años, ha acosado a cuanto presidente, congresista, ministro, periodista o militar, que quiera enfrentarlo y disminuir su poder, tomando como blanco a la sociedad civil, sobre todo, con atentados, secuestros extorsivos, robos, vejaciones, torturas, asesinatos y desapariciones.

En los últimos tiempos, las FARC, han extendido sus lazos en América. Perú y Brasil les sirven para reclutar milicianos, armas y coca, Ecuador. De bastión financiero y de refugio, y Venezuela, Costa Rica y México, de “lavandería” de narcodólares y apoyo ideológico. Si bien están acorralados militarmente en su país, las FARC pueden presentar su fortalecimiento en el exterior como el gran triunfo de los últimos cinco años. En ese período, lograron armar 400 grupos en por lo menos 7 países de América, entre organizaciones clandestinas, legales y semiclandestinas. Ahora, uno de sus objetivos, dice el académico estadounidense, Jim Jones, es llegar a los EEUU.

El terrorismo ha golpeado duramente al mundo en los últimos años. New York, Madrid, Londres, Yakarta, el Cairo, Beirut, Jerusalén, Buenos Aires, son algunas de las ciudades que han padecido su accionar. Pero también, hay que reconocer dice el senador por Oregon, Ron Wyden, miembro de la comisión de inteligencia del Congreso de los EEUU, que Gobierno como el de Bush, han diseñado políticas que poco favorecen a la negociación y mucho suman a la confrontación. Es que, en su “guerra global contra el terrorismo”, autorizó a los agentes de la CIA a recurrir a métodos de interrogatorio considerados como tortura y prohibidos por la legislación internacional. Según alego, el Departamento de Justicia ante el Congreso, es que la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra no tendría validez automática en el caso de sospechosos de acciones terroristas en manos de agencias de inteligencia estadounidenses.

De esta manera, las tortura en la Base de Guantánamo –CUBA- , Abu Ghraib –Irak – o en
Afganistán, no son vistas con malos ojos por “los halcones” de la administración Republicana.

Pero las expresiones de la violencia, también se dan en las sociedades, y sobre todo en sus núcleos más pobres, como las “villas de emergencia” de Buenos Aires donde bandas de argentinos, paraguayos y peruanos chocan entre sí por el dominio del lugar. Manejan el “paco”, la cocaína y la marihuana, en ese orden, a sangre y fuego. Con tiroteos, secuestros, asesinatos, amenazas y hasta venta de datos a las fuerzas de seguridad para derrocar “al enemigo”.

LA POBREZA: UNA VERGUENZA ARGENTINA


Por. Ignacio González Prieto.
Casi 2 millones de niños y niñas menores de 15 años se ven obligados a realizar trabajos en las ciudades y el campo, de acuerdo a estimaciones sindicales. El flagelo sigue golpeando a los más débiles bajo la excusa de “ayudar a la familia”, dice la Socióloga e investigadora del Conicet, Susana Aparicio, luego de recorrer en los últimos 2 años 10 provincias para estudiar el trabajo infantil en el agro argentino.

Los especialistas cuentan que en el campo el porcentaje de niños que trabajan llega al doble que en las ciudades. La razón es el bajo nivel de ingresos de los peones rurales obligados a emplearse tempranamente, sus hijos dejan la escuela y quedan de esta manera atados al círculo de la pobreza.

El dato más escalofriante es que los chicos, por lo general, entran dentro del circuito del “trabajo a destajo”, ya que las cosechas duran poco tiempo y es necesario apoyar a sus padres para que cobren más, porque el resto del año están desocupados.

Sacar suyos, buscar leña, cuidar animales, trabajar en la construcción, sembrar o cosechar y hasta usar banderas de señalización mientras un avión fumigador tira sobre los campos fértiles y sus cabezas agroquímicos, parecen ser condenas a las cuales los niños argentinos están tristemente acostumbrados. Además, su futuro queda condicionado por la baja calificación laboral y la falta de escolaridad. Como si fuera poco, también quedan expuestos a enfermedades y accidentes.

El fantasma de “la sobreexplotación” y la “violación” de normas legales domésticas e internacionales son una gran cuenta pendiente en las negociaciones entre los sindicatos y el gobierno, cuando se piensa en un nuevo plan agropecuario.

Los inspectores del Ministerio de Trabajo advierten que la erradicación de la explotación laboral infantil pasa por asegurar el trabajo genuino para los padres y el compromiso de toda la sociedad. Pero, en rigor, las políticas de estado deben estar acompañadas por un cambio cultural en muchas familias que consideran al trabajo como “formador de personalidad” de los chicos.
Según el INDEC, el 10 % de los niños de entre 5 y 13 años trabaja en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Formosa, Mendoza, Salta y Tucumán. De esta manera, según la CGT dos millones de chicos trabajan en áreas urbanas y rurales.

Por ahora, el argumento “mejor es trabajar que el hambre y la marginalidad”, sigue siendo el principal escollo para solucionar este problema estructural.