Por. Ignacio González Prieto.La violencia, el terrorismo, las guerrillas y la delincuencia urbana se transforman en los peligros de un mundo que avanza, poco reflexiona y genera nuevas formas de exclusión social, política, social y cultural que reafirman estos procesos complejos, pero con soluciones posibles, donde no sólo deben mediar los estados sino también los ciudadanos comunes.
Un ejemplo claro de este sistema de guerrillas, son las FARC, el ejército revolucionario de Colombia, que desde hace 40 años, ha acosado a cuanto presidente, congresista, ministro, periodista o militar, que quiera enfrentarlo y disminuir su poder, tomando como blanco a la sociedad civil, sobre todo, con atentados, secuestros extorsivos, robos, vejaciones, torturas, asesinatos y desapariciones.
En los últimos tiempos, las FARC, han extendido sus lazos en América. Perú y Brasil les sirven para reclutar milicianos, armas y coca, Ecuador. De bastión financiero y de refugio, y Venezuela, Costa Rica y México, de “lavandería” de narcodólares y apoyo ideológico. Si bien están acorralados militarmente en su país, las FARC pueden presentar su fortalecimiento en el exterior como el gran triunfo de los últimos cinco años. En ese período, lograron armar 400 grupos en por lo menos 7 países de América, entre organizaciones clandestinas, legales y semiclandestinas. Ahora, uno de sus objetivos, dice el académico estadounidense, Jim Jones, es llegar a los EEUU.
El terrorismo ha golpeado duramente al mundo en los últimos años. New York, Madrid, Londres, Yakarta, el Cairo, Beirut, Jerusalén, Buenos Aires, son algunas de las ciudades que han padecido su accionar. Pero también, hay que reconocer dice el senador por Oregon, Ron Wyden, miembro de la comisión de inteligencia del Congreso de los EEUU, que Gobierno como el de Bush, han diseñado políticas que poco favorecen a la negociación y mucho suman a la confrontación. Es que, en su “guerra global contra el terrorismo”, autorizó a los agentes de la CIA a recurrir a métodos de interrogatorio considerados como tortura y prohibidos por la legislación internacional. Según alego, el Departamento de Justicia ante el Congreso, es que la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra no tendría validez automática en el caso de sospechosos de acciones terroristas en manos de agencias de inteligencia estadounidenses.
De esta manera, las tortura en la Base de Guantánamo –CUBA- , Abu Ghraib –Irak – o en
Afganistán, no son vistas con malos ojos por “los halcones” de la administración Republicana.
Pero las expresiones de la violencia, también se dan en las sociedades, y sobre todo en sus núcleos más pobres, como las “villas de emergencia” de Buenos Aires donde bandas de argentinos, paraguayos y peruanos chocan entre sí por el dominio del lugar. Manejan el “paco”, la cocaína y la marihuana, en ese orden, a sangre y fuego. Con tiroteos, secuestros, asesinatos, amenazas y hasta venta de datos a las fuerzas de seguridad para derrocar “al enemigo”.
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